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Historia


El topónimo de Camariñas deriva de un arbusto autóctono llamado "caramiña" (corema album) o "hierba del hambre". Este arbusto, de hasta un metro de altura y de mucha rama, posee pequeñas flores femeninas de tres pétalos. Las masculinas no tienen pétalos. El fruto de la caramiña, una drupa blanca-rosada de hasta un centímetro y de sabor agridulce, aparece en agosto. La caramiña está en peligro de extinción y en el arenal de Trece se encuentra la mayor reserva de Galicia.

Los restos de los castros de Mourín y Monte Croado, la Mámoa de Reira y el Foxo dos Lobos son testigos de las primeras civilizaciones megalíticas de la zona.

Como referentes de la Edad Media se conservan la iglesia de Sta. María de Xaviña y el campanario de Ponte do Porto. Durante el s.XVIII se construyeron diversas iglesias.

En cuanto a la arquitectura civil, destacan los palacios y casas nobles de Paxariña o Dor, de Mouzo y los restos del Castelo do Soberano.

La ría de Camariñas fue un escenario sangriento durante la invasión francesa (1809), en la que el invasor saqueó las haciendas y asesinó la boa parte de la población.

A finales del s.XIX la historia de Camariñas está marcada por la emigración con destino a América y, a partir de los años 60, a países europeos.

En los últimos años, el turismo y la artesanía del encaje de bolillos están adquiriendo cada vez mayor importancia, contribuyendo notablemente al incremento de visitantes.