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En el noroeste
gallego, al cobijo de la ría de Camariñas y
en el seno de la Costa da Morte surge
cada día desde hace siglos la suave magia del encaje.
Sirvan estas páginas como
homenaje a las verdaderas protagonistas del encaje: las palilleiras;
las artesanas y artistas que hacen posible esta maravilla generación
tras generación, las mujeres que dedicaron su tiempo y esfuerzos
a este arte popular; porque el encaje de Camariñas es una
labor del pueblo, sin que nadie reclame
la condición de autor.
El encaje fue siempre una fuente importante
de ingresos para las familias humildes, por eso tenían que
trabajar también las niñas. No obstante, esas manos
sacrificadas de niñas, llegaron luego a ser conocedoras de
una técnica precisa, heredada desde hacía siglos.
Pero el encaje non sólo es un exigente
trabajo, sino también representa una forma
de vida, cuya manifestación más característica
fueron las Palilladas. Alrededor de estas reuniones de palilleiras
giraba toda la vida social y cultural de la zona de Camariñas
durante los meses de otoño e invierno. En la Sala, que era
dónde se realizaban las Palilladas,
se formaban las artesanas, se hacían las reuniones públicas,
se organizaban bailes y juegos, era lugar de cortejo y dónde
se desarrollaba un amplio Cancionero popular.
En la actualidad, el encaje de Camariñas
está experimentando una importante expansión;
en la que tiene mucho que ver la formación de las futuras
palilleiras, en la que, como antaño, tienen gran importancia
las enseñanzas de la abuela, de la madre o de una señora
de confianza a la que se le encargaba esta tarea; aunque en la actualidad
la formación también se impulsa y estructura a través
de una Escola Obradoiro. El Museo
do Encaixe y la Mostra do Encaixe
han contribuido de manera importante en la difusión internacional
de esta exquisita artesanía.
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